En este blog intentare hablar de un poco de todo, como manualidades, trucos en todos los aspectos, ya que hay muchos, de cocina, de tecnología, etc...

14/10/16

Futakuchi-Onna, la mujer de dos bocas

Hace mucho tiempo vivió en Japón un hombre apasionado por su trabajo de artesano, conocido por todos por su eficacia y buena mano, pero también por ostentar un gran defecto ya que nunca quiso formar una familia, simplemente por no tener que mantener económicamente a una mujer y a sus posibles hijos, y no es que su situación económica fuese mala o precaria, simplemente era un tacaño recalcitrante, y todo beneficio que ganase con su esfuerzo quería que fuera exclusivamente para él.

Todo cambio un buen día, cuando una hermosa y desconocida mujer llego al pueblo, encandilando a todos con su misteriosa belleza, el artesano también quedo prendado de la belleza de esta mujer, ante sus delicados rasgos y sus negros y largos cabellos, así que olvidando su tacañería la cortejo hasta conseguir casarse con ella, tras lo cual ambos comenzaron a vivir juntos.

En los primeros tiempos su relación fue a pedir de boca, y no solo por lo bien que se llevaban ambos, sino porque aquella mujer parecía no comer absolutamente nada, lo raro es que sus sacos de arroz iban disminuyendo considerable.

Al principio el artesano no dio muestras de interés de interés por este hecho, pero con el paso del tiempo las preguntas comenzaron a surgir en la cabeza, ¿acaso comía solo cuando el no miraba?, así que, para resolver sus dudas, hizo creer a su esposa que se iba a trabajar y se quedo escondido en casa a la espera de ver a su mujer comiendo.

Pasados unos minutos escucho ruidos en el almacén donde guardaba el arroz y sin hacer ruido se acerco a observar, y pudo contemplar con horror como su esposa poseía una boca en la parte posterior de la cabeza con la devoraba ávidamente, mientras que comía con timidez por la boca normal, sus largos y negros cabellos se movían como tentáculos o extremidades inteligentes que llevaban la comida a aquel horrendo orificio dentado, hasta que la mujer se dio cuenta de que estaba siendo observaba por su atemorizado marido y decidió acabar con su vida devorándole el rostro.

Esta leyenda popular nos hablar de una criatura llamada Futakuchi-Onna, que significa la mujer de las dos bocas, un ser perteneciente a los Yokai, seres mitológicos del Japón que pueden ser tanto buenos como malvados, y a la que la tradición describe como una mujer que ha sido víctima de una maldición, ya sea por no haber alimentado bien a sus niños o por negarse a comer para estar más delgada que las demás, la segunda boca de la Futakuchi-Onna se comporta de manera autónoma y mientras unas historias la describen como una copia de la boca normal, con labios, dientes y lengua, otros relatos la muestran como una horrenda cavidad con afilados dientes, esta boca también puede gritar y murmurara, dando instrucciones a la persona maldita para que cumpla su aviesa voluntad.

Al igual que otros seres mitológicos de aspecto humano, la Futakuchi-Onna suele pasar desapercibida por aquellos con quienes convive y, por lo general, es descubierta después de que una o más personas se percatan de que los alimentos están desapareciendo misteriosamente en proporciones alarmantes, ya que la segunda boca de la Futakuchi-Onna como el doble de lo que como su anfitriona, la mujer en la cual esta, a modo de condena.

Existen cuatro versiones sobre la procedencia de la segunda boca que caracteriza a estos monstruos, cada una podría considerarse una leyenda independiente aunque todas en común.

La mujer que no come: en la actualidad se le llama anorexia, pero siempre hubo mujeres que se privaban de comer pudiendo hacerlo para mantener la línea: así, cuando enfermaban gravemente, a veces eran castigadas por las fuerzas que gobiernan el mundo el mundo sobrenatural, y el castigo era la aparición de una boca viviente que las obligaba a comer.

La mujer que no alimenta a los hijastros: cuentan que, cuando una madrastra no alimenta a sus hijastros y solo da de comer a su propia descendencia, es gravemente castigada si esa conducta causa, directa o indirectamente haciéndolo más proclive a enfermarse y no recuperarse de las enfermedades, la muerte de un hijastro o una hijastra, entonces le cae una terrible maldición, en la que el espíritu del difunto hijastro o hijastra entra en ella, en su cabeza, donde la atormenta murmurando cosas, y haciéndole crecer una segunda boca que comerá mucho más de lo que le fue negado en vida, esta creencia se relaciona con una conmovedora historia, en la que una madrastra malvada tenía una hija y una hijastra, a la que la trataba bien, y le daba de comer en abundancia, en detrimento de la relegada hijastra a la que apenas daba lo suficiente para evitarle la muerte; sin embargo, esto fue mermando la salud de la criatura, que se enfermaba constantemente y un día falleció, después de unos 49 días, la madrastra empezó a sentir  terribles dolores en la parte posterior de su cabeza; sentía que se le estaba abriendo el hueso, que algo le estaba creciendo, y a veces le parecía escuchar la voz de la hijastra en su cabeza, hasta que un día se despertó y tenía una boca en la parte que le causaba los dolores, esta boca hablaba con la voz de la hijastra, pues estaba animada por su espíritu que sediento de venganza, le exigía los alimentos que en vida no le dio, pero en mucha mayor cantidad.

La madre egoísta: parecía a la versión anterior, una creencia dice que la maldición de la boca viviente cae sobre todas las madres que, bien por tacañería, por glotonería o ambas cosas, se alimentaban también solo de ellas y sus hijos no dan casi nada de comer, haciendo que se enfermen y mueran, a ellas les viene la condena de que, el espíritu del hijo, les atormentara bajo la forma de una boca viviente en la parte posterior de la cabeza.


La esposa del leñador: esta versión no se generaliza y se relaciona con una historia particular, en la que un leñador estaba un día cortando un árbol, cuando de pronto su esposa se acerco y el, sin querer, le dio un hachazo un poco por arriba de la nuca, esto no la mato a la mujer, pero la herida nunca sano, y una boca viviente creció en su lugar.


Fotos Sacadas de Internet.

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